sábado, 17 de noviembre de 2007

El cuento de las manzanas diabolicas envenenadas prohibidas.

El cuento de las manzanas diabolicas envenenadas prohibidas. a sol cada una y cada dia mirandolas de lejos (no tan lejos) como el pantalon apretado de esa chica (se lo puso rojo y colorado) como mis mejillas y mis lujurias como mi hambre por probar fruta fresca y de pronto la soberbia el desgano o no se con que engaño me hace murmurar, esta verde o esta podrida y la paso de largo.
Pero cuando nadie me siente, en el fondo de mis sueños subconcientes, regreso a la cocina,casi de puntillas la agarro desnuda, la pelo todita y de una sola mordida te arranco las costillas. Al final de la faena solo tus huesos han quedado mas las cascaras que se van poniendo amarillas.

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